19 ene. 2011

Contra el papado de Roma fundado por el diablo, 1545.


«En 1545, el año anterior a su muerte, Lutero encuentra por vez postrera su vigor de polemista. Enterado de que se va a reunir un concilio en Trento, publica su virulento panfleto Contra el papado de Roma fundado por el diablo. Con violencia, golpea por última vez al adversario a quien ha combatido durante toda su vida y recuerda a sus amigos el sentido del combate que siempre ha llevado a cabo:

'No, no es el Señor quien ha instituido el papado. Cuando dijo a san Pedro: 'Apacienta mis ovejas', dio el mismo poder a todos sus discípulos. Por otra parte, apacentar las ovejas del Señor, no quiere decir ejercer una autoridad soberana, tiranizar a los cristianos y hacerlos esclavos. Apacentar es predicar el Evangelio y la fe, edificar la Iglesia sobre la roca, administrar a las almas el bautismo y el sacramento, reprender a los descarriados, consolar a los afligidos, soportar a los débiles, usar de paciencia con todos, bendecir a Dios, rogar por los hombres y llevar una vida sobria y moderada que pueda servir de ejemplo a los demás. No, Roma es la potencia maldita que pierde a las almas y arruina a los pueblos; el papa es el enemigo del género humano, el Anticristo sentado en el lugar santo, el hombre de pecado que ha llenado el mundo con sus crímenes. El papado es, en una palabra, la gran calamidad de la tierra, la más espantosa desgracia que jamás haya suscitado el poder de Satanás.'» Citado por Albert Greiner. Lutero. Barcelona: Aymá, 1968, pp. 158-159.

Por fin he acabado la traducción de este libelo luterano antipapal. El Dr. Lutero lo escribió entre enero y febrero de 1545, a petición del príncipe elector de Sajonia, Juan Federico, y como respuesta a dos breves (cartas papales) que el papa Pablo III había dirigido al emperador Carlos V en los que le amenazaba por las medidas de tolerancia religiosa adoptadas en la Dieta de Espira (10 de junio de 1544).

Este es el último trabajo de Herr Doktor, que se complementaría con otro libelo de ilustraciones satíricas llamado Abbildung des Bapstum (Imagen del papado) publicado dos meses después, en mayo. En general, la crítica histórica ha tratado muy mal ambas obras. Eric W. Gritsch en el volumen 41 de Luther's Works lo califica de "the most bitter of Luther's polemic writings". Por su parte, el jesuita español R. García-Villoslada en su biografía de Martín Lutero, como no podía ser de otra manera, no se queda corto en sus descalificaciones y, entre otras cosas, dice que es "un estruendoso disparo", "el colmo de la irreverencia".

Una vez traducido al español y dada la importancia del personaje, pensaba que no habría problema para que alguna editorial de aquí se interesase por su publicación. Me equivocaba (como la paloma). Desde el 28 de diciembre de 2010, fecha en que acabé oficialmente mi trabajo, me he puesto en contacto con decenas de editoriales españolas (Gredos, Alfaguara, Anaya, Planeta, etc.) y ninguna de ellas ha mostrado el más mínimo interés en su publicación. Sabía que no iba a ser fácil, pero esperaba un poco más de interés por su parte. Les recuerdo que es una obra excepcional, que sólo tiene una traducción moderna al inglés, que es la última obra acabada del Dr. Lutero, que ha sido una obrita maldita durante muchos años, ¡siglos! incluso por los protestantes, pero ni así.

Bueno, quizás tendré que publicarlo aquí, en mi blog, para que quien me sigue pueda tener el placer de leer una obra tan singular, de lenguaje chisporroteante y llena de humor (la sátira y el insulto soez no dejan de tener su punto de humor, especialmente cuando es Lutero quien los maneja).

Wider das Bap#tum zu Rom vom Teuffel ge#tifft,

Mart. Luther D.

Der aller Helli#<t Vater Sanct Paulus Tertius, als were er ein Bi#<off der Römi#<en kir<en, hat zwey breve an Carolum Quintum un#ern Herrn Kei#er ge#<rieben, darinnen er #i< fa#t zornig #tellet, murret und rhuemet #einer Vorfarn Exempel na<, Es gebuere ni<t einem Kei#er no< jmand ein Concilium anzu#etzen, au< ni<t ein National, #ondern allein dem Bap#t, der allein ma<t habe zu#etzen, ordiniren, #<affen, alles was in der Kir<en zu gleuben und zuleben i#t. Hat au< eine Bulla (mit urlaub zu reden) ausla##en gehen, nu fa#t zum fuenfften mal, Und #ol nu abermal zu Trennt das Concilium werden, do< #o fern, das niemand dahin kome, on allein #eine grund#uppe, Epicurer, und was jm leidli< i#t. Hierauff i#t mi< lu#t ankomen zu antworten, mit Gottes gnad und huelffe, Amen.

El Satanísimo Padre san Pablo III, como si fuera un obispo de la iglesia romana, ha escrito dos breves a nuestro señor emperador Carlos V, en los que se muestra poco menos que furioso, refunfuña y, siguiendo el ejemplo de sus antecesores, se jacta de que no le corresponde al emperador ni a nadie convocar un concilio –ni siquiera uno nacional–, sino sólo al papa, que es el único que tiene potestad para disponer, ordenar y establecer todo cuanto hay que creer y cómo hay que vivir en la Iglesia. También ha emitido una bula (si se puede decir así), al menos ya por quinta vez, y ahora el concilio tiene que reunirse otra vez en Trento, con tal de que nadie vaya allí, salvo su escoria de epicúreos y lo que para él sea admisible. En seguida me vinieron ganas de responder, con la gracia y la ayuda de Dios. Amén.

ER#tli<, Bit i< di< umb Gottes willen, wer du bi#t, ein Chri#t, ja au< wer du no< natuerli<e vernunfft ha#t, Sag mir do<, ob du es ver#tehen oder begreiffen muege#t, Was das fuer ein Concilium #ey, oder obs ein Concilium #ein koenne, wo der grewli<e Grewel zu Rom, der #i< Bap#t nennet, #ol<en vorbehalt, ma<t und re<t hat, alles was im Concilio be#<lo##en wird, zu rei##en, zu endern und zu ni<tigen, wie #einer Decret viel und fa#t alle bruellen. Duen>t di< ni<t, Mein lieber Bruder in Chri#to, oder mein lieber, na< natuerli<er vernunfft, freund, das #ol< Concilium mue##e ni<ts denn ein gau>el#piel #ein, dem Bap#t in der Fa#tna<t zur kurtzweil zubereit?

Para empezar, te ruego por el amor de Dios, si eres cristiano, incluso si todavía tienes razón natural, que me digas –si es que lo puedes entender o concebir–, qué clase de concilio es, o si puede ser un concilio, ese en el que la abominable abominación de Roma (que se llama papa) se reserva el poder y el derecho de suprimir, cambiar y anular todo cuanto se decrete en el concilio, tal y como a menudo berrean casi todos sus decretos. ¿No te parece, mi querido hermano en Cristo o mi querido amigo que te guías según la razón natural, que un concilio de esa naturaleza no puede ser otra cosa que una bufonada puesta en escena para servir de pasatiempo al papa durante los carnavales?

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